Competición
  • Champions League
  • LaLiga SmartBank
  • Copa Argentina

Alonso, jinete del cavallino rampante

Alonso, jinete del cavallino rampante

Lo de Alonso y Ferrari era algo que sólo podía salir bien, como lo de Gasol y los Lakers, así que ya en la segunda curva de esta primera carrera, con el adelantamiento a Massa, quedó enterrado el mal recuerdo de los dos últimos años con Renault, su regreso a la querencia tras el tropiezo en McLaren. Alonso otra vez protagonista de la carrera, manejando un coche grande, superando a su compañero de escudería, que le duró una curva y media, camino de la victoria, que iría madurando luego. El podio final, en el que le escoltaron Massa y Hamilton, precisamente ellos, me gustó. Pensé que no lo podía desear mejor.

Antes de la carrera vi un precioso anuncio conjunto del Banco de Santander y Ferrari, orgullo de dos ciudades, Santander y Turín: "Los dos hicieron las cosas como se hacen en provincias: bien y sin prisas". Las cosas bien hechas y sin prisas, me lo anoté. Así es como salen bien, así es como se alcanza, paso a paso, el nivel universal que han alcanzado ese banco de Santander y esa escudería de Turín. Ahora van juntas estas dos ciudades, estas dos instituciones, y llevan con ellas a Fernando Alonso, que por fin ha completado su búsqueda y está en Ferrari, vestido de rojo y con soltura de campeón.

Sólo un reparo a la carrera de ayer. La Fórmula 1 toca y retoca las normas sin cesar, en busca de animar el interés, pero la primera impresión este año es que se ha salido perdiendo. Fuera del cambio de neumáticos, un pestañeo, la carrera discurre monótona. Salvo algún adelantamiento aquí o allá, o algún contratiempo imprevisible como el de Vettel, todo se queda en vueltas y vueltas sin gracia. El jugueteo del repostaje daba un punto de interés que ahora se ha perdido. A nosotros nos gustará todo el curso, porque tenemos a Alonso montado en un Ferrari, pero me pregunto qué pensarán en otras partes.