El Lyon y el 'efecto Real'

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En Francia, nunca se dice "el Madrid" sino le Real. Cuestión de respeto y de admiración por un club que aparece como la referencia suprema, como el máximo representante de la aristocracia del fútbol. Por ello, una victoria sobre los merengues adquiere una importancia diferente a cualquier otro triunfo y produce numerosas consecuencias positivas. Poco antes del encuentro de ida de Liga de Campeones, cuando hablaba con mis compatriotas, no nos preguntábamos si el Real Madrid iba a ganar, era una evidencia, sino cuántos goles iban a marcar los blancos. El propio Claude Puel, entrenador del Lyon, reconocía incluso que, para él, un buen resultado era no perder la eliminatoria en el primer partido. Y pasó lo que todos sabemos. Venció el mejor Lyon de los últimos tiempos y se inclinó el peor Madrid de la temporada.
Esta enorme sorpresa supuso para el equipo francés entrar en un nuevo ciclo. Un ciclo de buenos resultados (siete puntos de nueve), de confianza en sí mismo, de fe ciega en ese entrenador que fue capaz de darle una lección táctica al mismísimo técnico de le Real. Y de recuperación total de futbolistas como Cris, Govou o Réveillère, que se habían perdido por el camino. Cierto que, ayer, el Lyon sólo empató en casa de un modesto pero seguro que algunos se estaban reservando pensando en la cita del miércoles. Lo peor para el Madrid es que los jugadores del Lyon saben que pueden superar a los neogalácticos. Y eso pesa mucho.



