Tomás se deja la piel por su gente

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Tomás Renoñes fue un jugador importante del Atlético, de esos que todo equipo que quiera aspirar a ganar algo necesita. No fue un jugador muy dotado técnicamente, pero lo suplía con garra y lucha. Y eso lo contagiaba a los demás. Se hizo imprescindible durante muchos años en un Atlético que entonces sí aspiraba a todo. Fue capitán en una plantilla que se impuso varias veces la ley del silencio. La personalidad de Tomás y los demás componentes de la plantilla chocaba con la de Jesús Gil, otra persona de gran carácter. Eran tiempos en los que al presidente no le valía ser segundo o tercer. Y fue internacional. Muchos añoran gente en la actual plantilla con ese espíritu ganador.
Una vez que dejó el fútbol bajó a los infiernos por el caso Malaya. Y ahora ha encontrado una manera de redimirse, de volver a ser protagonista otra vez. Ya no hay focos ni grandes medios detrás. Pero sí gente que necesita ayuda y la encuentra en personas como él. Tomás tiene ahora dos pasiones: sus colegas del CIS y el Atlético. Por los primeros recorre Marbella-Málaga casi a diario y por el club del Manzanares lo hace cada poco porque acude a ver al Atleti al Calderón. Antes se dejó la piel en el campo. Ahora se la deja por la gente en la que cree.



