A Del Bosque le estallaba la sonrisa
Al final del partido, Silvia Barba le acercó el micrófono a Del Bosque y se vio cómo a éste le estallaba la sonrisa. Parco como es siempre en sus expresiones, no pudo evitarlo. Temía este partido, porque era el último de verdadero compromiso antes del Mundial, y un mal resultado podría haber servido para cuestionar muchas cosas. Pero no hubo mal resultado, sino bueno, y control del partido por parte de España casi de principio a fin. No fue, no, el mejor partido de España. Del Bosque lo admitió en esa misma breve intervención: "Aspiramos a jugar mejor...". Pero con lo que jugamos dio para ganar bien a Francia en París.
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Y eso que no echamos el resto. Salimos sin Xavi, por ejemplo, que sólo jugó la segunda parte, en la que a su vez el equipo introdujo una variante significativa, Navas de extremo puro. Silva no tuvo su mejor noche. Torres vuelve de una lesión, y se le nota que aún está de regreso. Pero el equipo en general tiene un tono solvente que le da para trajinar a muchos rivales, entre otros a esta Francia a medio camino entre ese músculo casi modelo NBA que le aportan algunos y el fútbol bien urdido de los Ribéry y Gourcuff. La Francia de hace diez años mezclaba mejor esas dos condiciones. La de hoy no lo consigue.
Así que ganó bien España, que tiene un plan y juega suelta y cómoda donde sea. Decía Domingo Ortega que en el toreo sólo había una verdad esencial: o manda el torero o manda el toro. Lo traslado al fútbol en muchos de los partidos que veo: ¿quién manda? ¿Quién decide lo que pasa, dónde y cómo se juega cada rato? Y en los partidos de España me parece que siempre la que manda es ella, que ocurre lo que nos conviene. A veces, sí, me parece que nos estamos alejando de la ortodoxia del equipo de Luis en Viena, pero esta Selección sigue siendo un equipo singular, seguro, superior. Un equipo para sentirnos felices.




