España es la Francia de hace diez años
En 1998 Francia ganó el Mundial, dos años después ganó la Eurocopa. Años espléndidos de una selección que comandaba Zidane y que enorgulleció a toda Francia menos a Le Pen. A éste le molestaba la presencia de tantas razas en el equipo, en realidad la característica más positiva del grupo. Era el triunfo de la Francia multicolor, una expresión del país como lo que siempre fue una de sus razones de identidad y orgullo: tierra de acogida, tierra de exiliados. Pero era además un equipo que jugaba bien al fútbol, como no podía ser de otra manera teniendo a Zidane en el cruce de caminos. Sí, aquel fue un gran equipo.
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Pasados diez años, España pretende ocupar aquel trono, en realidad ya casi lo ocupa. Una Eurocopa ganada, una enorme sucesión de victorias. Falta el Mundial, claro. Y falta esta alternativa en Saint Denis, en París, ante los herederos de aquellos maestros. Ya no es la misma Francia, pero en algo se le parece. Desde luego Gourcouff recuerda muchísimo en sus movimientos a Zidane, aunque no alcance su excelencia, y el resto del equipo es estimable. Pero si esta noche gana España, habrá recogido simbólicamente la antorcha del equipo que conquistó el mundo hace diez años. A eso hemos ido.
Algún chasco nos ha dado Francia. La primera derrota de la Selección de Luis, después de veinticinco partidos sin perder, en el Mundial de Alemania, fue ante ellos. Antes, en la Eurocopa de Bélgica-Holanda (la que ganó) también nos echó fuera, cuando aquel penalti fallado por Raúl. Y, más atrás, en el 84, nos ganó una final de Eurocopa, en el propio París, cuando se le escapó aquel balón a Arconada. Viejas cuentas deportivas con Francia, país vecino y amigo que ha hecho mucho bien al fútbol, desde Jules Rimet hasta L'Equipe, y que mantiene un prestigio del que hoy podremos apoderarnos un poquito, si le ganamos.




