Cristiano regresa al campo de juego

Cristiano regresa al campo de juego

Vuelve Cristiano Ronaldo, una vez saldada su deuda con la sociedad, como suele decirse de los convictos que han cumplido su condena. Aquel codazo y su comparación con el manotazo de Messi provocaron el gran estallido de discusiones sobre el villarato, de modo que aun en estas dos semanas que no ha jugado tampoco ha terminado de estar ausente. Y no sólo en eso: Bono le escogió como ejemplo (mal ejemplo) al decir que las Cortes cuestan lo que Cristiano Ronaldo. Podría haber dicho que cuestan la mitad que el Alinghi de Bertarelli, pero no, tuvo que escoger a Cristiano Ronaldo. Siempre él.

Muy alto, muy guapo, muy rico (no estoy hablando de Bono, sino de Cristiano) como para dejarle en paz. Vino al Madrid por un dineral, desde luego, pero a Florentino le salen los cálculos porque es lo que él llama un 'jugador inversión', jugador de los que proporcionan ingresos en proporción superior a su costo. Y también produce fútbol del que se ve, se siente, se goza y se plasma en la tabla de goleadores. Aunque entre dos expulsiones y una lesión larga sólo ha estado disponible en dieciséis de los veintinueve partidos jugados por el Madrid desde que llegó, ha marcado quince goles, algunos de ellos excelentes.

"Suelen ir a provocarle", nos decía Xabi Alonso hace poco, "lo mismo en Inglaterra que aquí". Tiene que vivir con eso, como con comparaciones ociosas como la de Bono, que no encontró mejor referente. Vive de un oficio difícil, aunque bien pagado: el de delantero. Ahora que vuelve, es buen día para insistirle en un consejo que se le ha dado, desde aquí y desde otros sectores, incluso los más adversos a él: que se modere en sus reacciones, que se contenga, que trate de ser o parecer menos arrogante. No puede evitar ser lo alto, lo rico y lo guapo que es, pero sí puede intentar que tales cosas irriten menos.