Hacia una final Atlético-Sevilla

Hacia una final Atlético-Sevilla

No están ni el Madrid ni el Barça, pero están los que merecen estar. Me refiero a las semifinales de Copa, que han rendido su primer asalto entre ayer y hoy. El miércoles el Sevilla acreditó que va en serio, una vez más. Siempre va en serio. El partido estuvo definido por un cambio de Jiménez, mal entendido en principio, aceptado luego como un acierto decisivo. El Getafe se comía el centro del campo y Jiménez quitó a un delantero, Negredo, para poner un medio, Romaric. Bronca, claro, porque el cambio parecía miedoso. Pero el partido cambió, el Sevilla se rehizo, marcó dos goles y se asoma seriamente a la final.

La pena para el Getafe fue no marcar en el largo rato en que dominó el partido, pero es que se estrelló en Palop. Palop y Jiménez son personajes a tener en cuenta en estos años de persistente permanencia del Sevilla en lo alto del fútbol. Palop es un portero grande que ha tardado años en conseguir que le dejaran demostrarlo. En cuanto a Jiménez, tuvo que subirse en marcha a un tren que iba a toda prisa y del que se bajó Juande. Tiene mérito. Lo fácil es coger equipos que van mal y mejorarlos. Lo difícil es coger un equipo en sus máximos históricos, como era el caso, y mantenerlo en ellos. Del Nido acertó una vez más.

El Getafe venderá cara su piel, pero la mano la tiene el Sevilla. Como la tiene ahora el Atlético. Esta vez tocó el Atlético ambicioso y consistente, en una de esas noches en las que un mejor funcionamiento colectivo permite que luzca más Agüero, ese grande de cuerpo pequeño que se cuela sin que nadie encuentre la forma de frenarle. Una gran victoria del Atlético. Lástima de ese ridículo penalti imaginado por Mateu Lahoz, que en Santander unen a la mano no pitada a Antonio López en la primera parte. ¿Es esto Villarato? Se parece en algo: sale favorecido el que más conviene a la organización. Siempre es así.