Un diésel del molde de Zambrotta

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Con Molinaro Quique puede tener la certeza de que tendrá siempre a su disposición a un jugador que no suele bajar del seis en la nota final del partido. Da igual el rival o la importancia del duelo, el perfil estajanovista de este lateral criado en la Salernitana le obliga a producir incansablemente, habitualmente con solvencia en defensa y con insistencia en ataque. Fabricado con el mismo molde de Zambrotta, Molinaro comenzó como carrilero izquierdo, pero sus modestas aptitudes para el desborde le obligaron a retroceder.
La Juve lo compró en 2005 y lo compartió con el Siena, uno de sus equipos satélite. Allí maduró y fue Mario Beretta, hoy técnico del Torino, quien consiguió terminar de formar el defensa frío y de oficio que es en la actualidad. Precisamente estos dos perfiles de su carácter le han ayudado a convivir con el defecto que esta temporada le ha costado la titularidad: la falta de precisión. Molinaro ha sido incapaz de complementar su organismo diésel, incansable a la hora de subir y bajar la banda, con el acierto para poner el centro. Y eso teniendo a rematadores como Trezeguet, Iaquinta o Amauri en el equipo es un pecado de difícil digestión para la hinchada juventina, que a veces ha castigado con pitos sus poco certeras subidas. Quique deberá insistir con él para mejorar.



