Míchel le tira un penalti a Pellegrini
Hace ya quince años que Míchel se despidió del Bernabéu, en partido ante el Mérida. Dejó una bonita imagen, un sentido beso al césped. En el palco estaba Capello, que se iba a hacer cargo del equipo inminentemente. Aquella era la temporada en que Valdano dejó paso a Arsenio. Sanz hubiera querido renovar a Míchel, pero Capello no estaba de acuerdo. Aquel último día Míchel jugó muy bien, y Lorenzo se animó a decirle a Capello. "¿Qué? ¿Qué te ha parecido el ocho?". Y Capello fue inflexible: "Muy bien. ¿En qué equipo juega el año que viene?". Bueno, pues hoy vuelve Míchel, como entrenador adversario.
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Más morbo para una tarde con morbo, que yo me represento como un penalti que le lanza Míchel a Pellegrini. Ya sé que el fútbol no es así, pero así me lo parece hoy, con Pellegrini en la tesitura de parar este penalti o morir en el intento. Está en una posición incómoda, y la verdad es que se lo ha ganado. Ha tratado de armonizar su idea con el deseo del presidente de que jugara Benzema lo más posible y el de Raúl de jugar él mismo lo más posible. Eso ha perjudicado, entre otros, a Kaká y a Xabi, que no se encuentran. Y a los laterales. Y así, poco a poco, a todos.
A todos menos a Cristiano Ronaldo. Cristiano es una fiera que en un mes metió nueve goles. Con él, el Madrid ganó siete partidos de siete. Sin él, ha perdido tres (uno en cada competición en juego, por riguroso turno) ha empatado uno y sólo ha ganado uno. Sin él Pellegrini ha quedado en evidencia, hasta el ridículo de Alcorcón. La convocatoria para hoy no permite percibirle más esclarecido, porque dejar fuera a Guti alimenta la comidilla. Míchel afila el cuchillo: ha visto cómo el Sevilla y el Alcorcón asaltaban las bandas del Madrid y seguro que sabe cómo hacer lo mismo. Veo a Pellegrini indefenso, con el miedo del portero ante el penalti.




