Yo digo Guillem Balagué

Inglaterra ya no cree en sus árbitros

Guillem Balagué
Redacción de AS
Actualizado a

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En los últimos tres años se ha producido un fenómeno nuevo en el fútbol inglés relacionado con la impresión de que el país está un poco estancado. En la política, la cultura, el deporte... se ha empezado a cuestionar todo como antídoto para salir de la crisis de confianza. Se miran las tradiciones con nuevos ojos. Y, por ejemplo, se duda abiertamente de los árbitros, cuando hasta ahora se respetaba la dificultad de su trabajo y se había concluido que se vivía mejor sin dudar de ellos. Se busca tres pies al gato en los penalties y las expulsiones, y se recuerda que son humanos, o sea, influenciables.

La llegada de técnicos y jugadores extranjeros ha acabado de hundir el prestigio de los trencillas británicos. "Son muy malos", se dice por lo bajini. "Se colocan fatal, están gordos", dicen otros. Esto último fue esgrimido por Ferguson tras empatar con el Sunderland para ocultar un mal resultado, pero sabiendo también que quedaría inmune. Se respeta cada vez menos su autoridad y, pese a la imagen que se pueda tener en España, cada fin de semana se discuten hasta la saciedad docenas de decisiones controvertidas. Así que, como últimamente todo lo que viene del fútbol extranjero se trata con devoción, lo normal es que acaben arbitrando trencillas de fuera. Mejuto podría ser el primero.

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