Fútbol y JJ OO crecieron por separado...
El fútbol se profesionalizó antes que otros deportes y por eso chocó con lo que durante el siglo pasado se identificó como 'espíritu olímpico'. Una forma de ver las cosas que hoy consideramos absurda y retardataria, pero que entonces era muy valorada. Sólo el deporte amateur era deporte puro. El deporte compensado envilecía. Así se veían las cosas y por eso el fútbol y el Movimiento Olímpico empezaron a mirarse mal hace unos noventa años. Hasta que el fútbol fue excluido de los JJ OO de 1932, en Los Ángeles. En Berlín 1936 volvió, aunque con claras garantías de que sólo con jugadores 'amateurs'.
Noticias relacionadas
El resultado fue que el fútbol se montó la vida aparte: creó la Copa del Mundo. La primera fue en 1930 y desde entonces vive tan feliz con ella. Ocupa los años pares no olímpicos, así que un acontecimiento y otro no compiten. De hecho, el récord de espectáculo más visto por televisión en el planeta salta cada dos años de la ceremonia inaugural de los JJ OO a la final de la Copa del Mundo, y viceversa. Ambos mundos han vivido por su lado. El fútbol mantuvo, eso sí, un torneo olímpico que siempre ganaban países de la Europa comunista, que no reconocían el profesionalismo.
En fin: un torneo menor. Cuando cayeron los prejuicios contra el profesionalismo era tarde. El fútbol tenía su mundial, su vida, sus calendarios. A los JJ OO concurrió con profesionales, pero Sub-23, aunque con el tiempo se admitieron hasta tres 'mayores'. Total: que tampoco se sabe lo que se juega, y es una fuente de conflictos con el calendario internacional en el que este torneo aparece como un sobresalto incómodo cada cuatro años. No es raro que el fútbol considere seriamente salirse. Da pena, pero tiene una lógica. Fútbol y Juegos Olímpicos han crecido por separado y es difícil mantenerlos juntos.




