Esperando la autopsia de Dani Jarque
Como no podía ser menos, la muerte de Jarque ha despertado algunos fantasmas. Aquí y fuera de aquí. El Corriere della Sera publicaba el otro día un artículo, que hoy reproducimos, en el que relacionaba los fallecimientos de Jarque y Puerta y el colapso de De la Red y planteaba preguntas, más bien insinuaciones, sobre el porqué de estas repeticiones en el fútbol español. No es de extrañar. En Italia, como en otras partes, andan picados desde la Operación Puerto y el fleco suelto de Valverde, al que el CONI ha perseguido hasta dejarle en evidencia. Y ahora reabren el caso de Guardiola, absuelto por la justicia.
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La pena es que España se ganó una fama de territorio libre para el dopaje años atrás. Hoy no lo es, ni mucho menos, pero el recuerdo de los años en que los mismos ciclistas que eran bajados de la bici en Francia o Italia con escándalo hacían la Vuelta a España sin que nadie les molestara sigue ahí. Y eso se junta con lo de Juanito Muehlegg, al que dimos asilo y así nos fue, más los insistentes éxitos de nuestro deporte y se forma un tótum revolutum en el criterio de nuestros vecinos (sobre todo Francia e Italia), como tales, desconfiados, que hace que nos miren torcido. Y de ahí esas reflexiones sobre el caso Jarque.
Bueno, pues esta es la ocasión. La autopsia se ha practicado en Italia, y espero que con el mismo ánimo con que siguieron la pista de la sangre de Valverde busquen ahora hasta el hastío en las causas del triste fallecimiento de Jarque. Y si, como estoy seguro, no hay nada raro, se entierren estas suspicacias, que nos ofenden a todos, particularmente a los clubes y las familias de las víctimas. Y se recuerde que las súbitas paradas cardíacas son la primera causa de muerte en el mundo. En España se persigue ahora el dopaje tan bien como donde mejor se haga. Sólo que aún arrastramos una mala fama del pasado.




