España remontó cuando lo hizo bien

España remontó cuando lo hizo bien

Era un experimento con gaseosa, pero puede servir para alejarle las tentaciones a Del Bosque. En el primer tiempo salió con el equipo hacia el que quiere ir, un 4-4-2 puro, con extremos abiertos, uno Cazorla, el otro Silva, esclavizado en una posición para la que vale, pero en la que se pierden muchas de sus cualidades. No funcionó. Encima nos comimos dos contraataques, que nos cogieron desacomodados, aunque sospecho que en ambas jugadas hubo fuera de juego. Al menos, la televisión macedonia no nos los repitió... Pero llegamos poco, nos metieron dos y nos fuimos al descanso con ese disgusto.

Lo de la segunda mitad ya se pareció más a lo que me gusta: un solo delantero, Silva brujuleando, Cesc para asociarse en el toque con él y con Xavi (a falta de Iniesta, todo lo mejor que hay), Riera en la banda y toque. Pudo ser en parte coincidencia o no, el caso es que con ese modelo España le dio la vuelta al partido en un pis-pás. Así que espero que esto anime a Del Bosque a abrazarse a los medios y al tiqui-taca. Con los jugadores que tenemos, es lo que mejor resulta. De esa maraña de tocadores sale en cualquier momento un pase al claro, para el delantero o para la llegada de uno de los de atrás.

Lo del delantero único es complicado, lo sé, porque hay dos muy buenos. Pero si por uno de ellos se pierde un tocador, perder otro por poner un extremo más ya es arruinar la fórmula, y eso sí que es pecado mortal. Y otra observación: ¿por qué hacer viajar a Casillas como tercer portero? Si se trataba de dar un premio a Reina y una oportunidad a Diego López (ambas cosas me parecen bien) mejor haberle dejado en casa, en paz. Ya se ha ganado ese respeto. Por cierto, como Dios castiga sin piedra ni palo, Reina, un gran portero sin discusión, resultó transparente en los dos goles macedonios.