Una lesión que no va a dejar secuelas en el futuro
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Apenas iniciados los entrenamientos con la Selección española, Pau Gasol, en un lance del juego, cae lesionado en el dedo índice de la mano izquierda. Es una lesión relativamente leve y afortunadamente no muy frecuente. A priori, se trata de una lesión que no debería ser muy preocupante, que no reviste gran importancia desde el punto de vista médico y que no va a dejar secuelas de ningún tipo en un futuro próximo. La rapidez con que han actuado los servicios médicos de la Federación Española de Baloncesto y la prontitud en la reparación quirúrgica del ligamento lesionado, son factores importantes que favorecen una rápida cicatrización y, en consecuencia, una más pronta recuperación de la lesión.
Como toda lesión ligamentosa, aunque se trate de un ligamento colateral pequeño, requiere un tiempo de inmovilización que oscila alrededor de veinte días. Ni uno más. Y al objeto de que no se produzcan rigideces no deseables que ralenticen la recuperación, en este periodo de tiempo que estará inmovilizado, realizará pequeños ejercicios isométricos de todas las articulaciones del dedo, para que una vez que desaparezca la inmovilización, se puedan acortar grandemente los días de rehabilitación y Gasol pueda estar en condiciones de participar de forma activa en el Europeo de Polonia. Al tratarse de un dedo de la mano, no entorpece en modo alguno la preparación física, técnica ni táctica, por lo que podrá continuar plenamente con la dinámica del equipo.




