Wenger, el Madrid y el doping financiero
El Arsenal juega esta noche en Valencia, Trofeo Naranja, presentación oficial del equipo ché ante los suyos. Una presentación que espero feliz, porque contra viento y marea la gente del Valencia está contenta. La ampliación de capital avanza, la extraña operación económica ideada por Soriano, que creó cierta inquietud, no pita. Pero, sobre todo, Villa y Silva se han quedado. Se fue Albiol, hay cierta amenaza de que se pueda ir Mata al Barça, pero los dos jugadores franquicia siguen en el club. El Valencia se hubiera sentido mal sin ellos. Con ellos, su rostro aún es alegre, pese a la que está cayendo.
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Buen rival, el Arsenal, para una noche de estreno. El equipo de Wenger, ese genio francés que lleva tiempo dándole al club londinense un aura de equipo que juega bien. El Arsenal hizo historia en los treinta, cuando Herbert Chapman redibujó el fútbol inventando la WM, y acumuló títulos de Liga y Copa. Quizá por entonces fue el mejor equipo del mundo. Aportó otra novedad: fue el primero que puso números en las camisetas. Pero luego, el Arsenal pasó decenios de fútbol primario y se hizo una fea fama de equipo bruto y tosco. Hasta que apareció Arsene Wenger para redimirlo.
Por eso me sabe mal que en esta llegada a Valencia se haga preceder de una declaración en Daily Telegraph en la que dice que "lo del Madrid es doping financiero". Al Madrid pudo venir Wenger, y si no vino fue porque no le dieron los poderes que pidió, entre ellos el de manejar por su cuenta y a su gusto ese dineral de los fichajes. Si el Madrid consigue más dinero y lo gasta es porque puede, del mismo modo que el Arsenal consigue y gasta más dinero que, pongamos por caso, el Preston North End. Así es el mundo, así es el fútbol. Y si Wenger no está en el Madrid es porque estiró el brazo más que la manga.




