El villarato y el no indulto a Pepe

El villarato y el no indulto a Pepe

Anteayer vimos otra vez a Pepe, ante el Shamrock Rovers, varios meses después de aquél su extravío turbulento que le costó una larga suspensión. Su baja derrumbó la estabilidad defensiva del Madrid, que sin él encajó muchísimos más goles. Le quedan aún colgados cuatro encuentros, el mes de septiembre entero, vaya. Viendo el partido, alguien me preguntó si este año no habrá indulto, dado que de nuevo ha habido 'reelección' (o como se llame eso) de Villar. No, le dije, claro que no. Y pensé para mí que ni falta que hace. La suspensión a Pepe se quedó en el mínimo de los mínimos de acuerdo a la letra.

Otra cosa es que recordemos el servilismo indisimulado con que el villarato ha socorrido al Barça con el subterfugio del indulto por reelección, particularmente con ocasión de su retirada de la Copa. Aquello también produjo una imagen escandalosa, porque Núñez montó una liturgia ridícula para la ocasión, con todo el equipo formado y el capitán, Guardiola, haciendo pública y televisada renuncia a la dignidad del grupo, del club y del fútbol ante un conspicuo Díaz Vega. Aquello costaba un año de sanción de participar en la Copa, pero el año voló con el indulto. Eso es lo que llamo villarato.

Y conste que no reclamo indulgencia para Pepe, que no la merece, pero el otro día me preguntaba un joven culé en una charla que en qué consistía el villarato y le expliqué que en esto, entre otras cosas. O, por no andar siempre el Madrid por medio, consiste también en que si Iniesta y Silva están tocados al barcelonista se le ahorra la Confecup (gracia de los médicos federativos) y al valencianista se le obliga a ir. La evidencia posterior demostró que Silva no estaba para jugar, desde luego, pero puestos a liberar a uno, liberaron al del Barça. Del primero al último en el villarato saben que esa es la ley no escrita.