Raúl, Casillas, Guti, Salgado... y Ramos
Es curioso. Ahora que ha vuelto Florentino alguien me recuerda que sólo quedan cuatro jugadores de los que había cuando llegó: Raúl, Casillas, Guti y Salgado. Los cuatro, españoles. Los tres primeros, de la cantera. Por ellos pasó la tormenta galáctica, pasaron el fulgor de Glasgow y la decadencia posterior que acabó con el proyecto. Por ellos pasaron las dos ligas de Calderón y la obcecada persecución al Barça, hasta ese 2-6 final. Por ellos han pasado en este tiempo Del Bosque, Queiroz, Camacho, García Remón, Luxemburgo, López Caro, Capello, Schuster y Juande. Llega Pellegrini y siguen ahí.
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Hablo de los que había cuando llegó Florentino por primera vez. De los que dejó, quedan esos mismos más Sergio Ramos, otro que es de aquí. Llama la atención. Es como si el producto nacional fuera más resistente, más duradero, más seguro. Debe de ser así. Todas las especies funcionan en su biotopo mejor que en ningún lado, y de ahí que los canteranos o los nacionales resistan como nadie estos vaivenes que expiden cada poco a los que no se agarran tan bien al terreno. Y le dan al club un sello, una personalidad propia. Sin este tipo de jugadores, todos los grandes clubes parecerían el mismo.
No digo que no haya extranjeros, que los debe haber. Y galácticos, desde luego. Pero constato que el macizo de la plantilla tiende a ser nacional. Que montar un modelo sobre brasileños u holandeses es algo muy apropiado para Brasil u Holanda, pero poco inteligente para España. Y expreso de nuevo mi preocupación porque la cantera haya caído de nuevo en las mismas manos de los que la arrasaron por su obsesión de echar a Del Bosque y a su gente. Casillas, Raúl y Guti están desde antes de que llegaran esos mezquinos. Y ahí siguen. En nueve años no ha salido ningún otro gran jugador de la cantera.




