Ni el fútbol se libra del efecto Obama
Bueno, pues ya tenemos rival para las semifinales, después de una jornada de verdadera emoción que este campeonato estaba necesitando. Y resulta que el rival es Estados Unidos, con el que no contábamos. Un doble tres a cero estalló como una bomba en las caras de Egipto e Italia. Para los egipcios es un estropicio, porque defendían el orgullo de dobles campeones de África. Para Italia es una hecatombe. Lippi ha llevado un equipo demasiado viejo. Si ya les habían llamado momias tras perder ante Egipto ahora me figuro que tendrán que regresar disfrazados de 'velinas'. Que Berlusconi les ampare.
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El caso es que nos toca Estados Unidos, feliz semifinalista de un torneo FIFA que tiene su enjundia. Para el fútbol americano, paria en el país más rico del mundo, es un acontecimiento. Para el resto del mundo es como la insistencia en que el efecto Obama llega a todas partes, incluso a este viejo y querido deporte que los americanos siempre miraron por encima del hombro, como una manía del abuelo inglés y del suegro italiano. Pero el caso es que ayer jugaron bien, movidos por Bradley y Clarck, e hicieron una cosa difícil: elevar la victoria al grado necesario, saltar un listón que estaba de verdad muy arriba.
Así que nos las veremos, el miércoles, con los alegres chicos de Obama. Es el primero de los dos cara a cara deportivos que vamos a tener con el joven fenómeno del momento. El otro será en Copenhague, el 2 de octubre, cuando se decida la sede de los JJ OO de 2016, a lo que opta Madrid frente a Chicago, entre otras aspirantes. Pero antes toca lo del miércoles, que me imagino fácil porque el equipo nuestro es bueno, y aunque falten Iniesta y me temo que Silva, lo sigue siendo. Le falta algo de encanto, pero tiene solidez y gol, se gusta y se ha acostumbrado a ganar. Así que yo ya pienso en Brasil.




