Villar pasa el cepillo en Azerbayán
El villarato es cutre, eso es lo que peor llevo de él. Nuestro fútbol es hermoso, engrandecido por dos clubes extraordinarios y, excepcionalmente, por una generación de jugadores de verdad sensacionales. Ahora van a jugar la Confecup, derecho adquirido por haber ganado hace un año la Eurocopa. Será en Suráfrica, con los campeones de las demás confederaciones, más el del mundo, Italia. Hacia allá vamos, pero por un camino raro. Para llegar allí sólo se le ha ocurrido a Villar pactar un amistoso en Azerbayán.
Noticias relacionadas
Un amistoso recaudatorio, desvergonzadamente recaudatorio. Sin más interés que ese. Así que mientras el Madrid ficha a Kaká y el Barça se plantea si cambiar a Etoo por Ibrahimovic, nuestra Selección vela armas en la lejana Bakú, en un país tan digno como cualquier otro, pero que en el fútbol no ha producido mayor gloria que Bakhramov. ¿Que quién es Bakhramov? Aquel árbitro de pelo cano que oficiando de linier en la final de 1966 dio por bueno un no gol de Hurst, el 3-2 que descomponía la prórroga. Fue uno de los grandes estropicios en la aún joven historia del fútbol.
Más méritos futbolísticos no se le reconocen a este país que, a cambio, sí ha alumbrado a Kasparov, un grande. Bueno, pues ahí juega España, ante la selección número 140 del mundo, en busca de unas perras con las que Villar pueda sostener a su corte. Nuestros futbolistas, doloridos y cansados, son más pacientes de lo que parece. Después de tantos meses de aquí para allá en lucha por objetivos serios, les meten este extravagante rodeo en el viaje hacia Suráfrica. Ya me lo imagino: campo malo, luz mala, alineación reservona, muchos cambios, rival cerrado y una victoria final que no añadirá más brillo a ningún laurel. Es el villarato, que lo contamina todo con su cutrerío, con su torpe afán recaudatorio.




