A la Champions con Kun y con Forlán

A la Champions con Kun y con Forlán

Era el partido oficial número mil del Calderón y esta vez sí, hubo fiesta, fiesta grande. Me llamó desde el campo un amigo colchonero: "Si un día ganamos la Champions no sé qué va a ser esto, porque somos cuartos y la que estamos armando". El campo hacía la ola, la gente disfrutaba de lo lindo, pero no era para menos. Por fin en la Champions, aunque sea por la vía de la eliminatoria previa, y unos golazos espléndidos. El del Kun fue glorioso, el de Raúl simplemente bueno, el de Forlán otra vez tremendo, en uno de esos zurdazos desde fuera del área que han caracterizado su temporada.

A la Champions y, esperamos todos, Bota de Oro, a no ser que hoy haya milagro o tongazo en Salzburgo. Forlán ha sido, Barça aparte, el hombre de la temporada. Y más desde que llegó Abel, del que aceptó el encargo de tirarse un poco atrás para enlazar, para rellenar con su trabajo ese débil medio campo del Atlético, y eso sin perder llegada y remate, sino lo contrario. Ha marcado muchos más goles en esta última fase del campeonato, en la que en algunos partidos ha llegado a parecerme un Di Stéfano por su omnipresencia y por la sensación de peligro que destila en cuanto se acerca al área.

Al final, el Atlético ha cubierto objetivos. En Champions llegó a octavos y se fue sin perder un solo partido. En la Copa le ha echado el Barça, que ha echado a todo el mundo de todas partes. En la Liga, objetivo cumplido. Para el Villarreal y el Valencia queda el consuelo de la nueva UEFA, competición que estrena fórmula y nombre, y que tendrá más interés. Y hoy se resuelve lo de abajo, con seis implicados y algo curioso: todos dependen de sí mismos, todo el que gane se salva. ¿Y eso cómo es? Pues porque dos juegan entre sí, Betis y Valladolid, y los dos no pueden ganar. Tarde de emociones. La última.