Valdano está ante el penalti de su vida
Estamos todos de acuerdo: la gran ventaja que el Barça le saca al Madrid no es el equipo de hoy, sino eso que podemos llamar estilo, escuela o referente, más fácil de entender que de definir. Lo implantó Cruyff en su época de entrenador, lo interpreta a las mil maravillas Guardiola, y crea un consenso en toda la casa, a través de las personas y los años. Los equipos del Barça juegan de forma parecida, en todas sus categorías. Sienten el fútbol igual, con una pulsión estética, y ese referente estilístico les identifica aún más con un club que en sí mismo es un símbolo fortísimo en la tierra en que nació y vive.
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Eso no lo tenía el Barça hasta los años del Cruyff entrenador. Eso no lo tiene el Madrid ahora. No lo tiene desde que con la salida de Del Bosque se rompió el ancla con el sentir histórico del club. Se olvidó el porqué. El Madrid tenía un sello, que tantos recordamos. Había club, había un referente, había un estilo. Más fácil también de entender que de definir, un estilo que dio satisfacciones y títulos en mayor proporción que ningún otro. La salida de Del Bosque y de quienes trabajaban con él creó un vacío demoledor. Desde entonces el Madrid ha sido una estación de paso con una chica melancólica: la afición.
Ahora se espera a Wenger. Me suena bien. Pero el hombre que tiene que acertar de verdad es Valdano. Él jugó en el Madrid y conoce cómo fue y cómo debe ser. En su día compartió (o cometió) el error trágico de vaciar el sentido del club, y abandonarlo en manos de un tal Ramón Martínez. Ahora que vuelve tiene la oportunidad de compensar aquello. Será difícil, porque es más difícil rehacer una silla que romperla, pero está obligado. "Un día le devolveré al Madrid lo que le he quitado", dijo en cierta ocasión. Bueno, pues este es el momento. Tiene que acertar esta vez. Está ante el penalti de su vida.




