Los que están en la guerra y los que ya no
Noticias relacionadas
Es difícil hacer la guerra después de haberla perdido, escribía yo el otro día, en vísperas del Valencia-Madrid. Y así es: perdida la ilusión por la Liga, sin miedo a perder el segundo puesto, el Madrid se ha caído. También es difícil hacer la guerra después de haberla ganado, y ese es el caso del Barça, que ya ha ganado esta Liga y todas las anteriores con los puntos que lleva sumados. Así que no es extraño que en Mallorca se dejara ir, que Guardiola diera descanso a algunos de los principales y que las cabeza de todos, las de los que se quedaron y las de los que viajaron, estén en otro sitio: en Roma, en la Champions, en el triplete. De todos salvo quizá uno, Etoo, que tiene su propio objetivo individual: la Bota de Oro. Su competidor principal es Forlán, goleador pertinaz de un Atlético que va a más y que sí tiene objetivo vital a conseguir.
Este problema ya lo tuvo Etoo hace cuatro años, y acabó enfadado con los compañeros, cuyo apoyo para este objetivo echó en falta. La verdad es que ayer sí lo tuvo, y si no hizo más goles fue por su propia ansiedad. Falló hasta un penalti, servicial contribución de Iturralde al empeño. Me pregunto hoy si el sábado jugará Etoo ante Osasuna o si Guardiola estimará más prudente reservarle para Roma y no correr riesgos. Pero hay más gente que sigue en guerra, y en guerras mayores. La Liga no se acaba en el campeón. La jornada estuvo llena de partidos de los de quítate para que siga yo, en zona europea o en descenso, y lo más relevante fue hasta qué punto malos arbitrajes condicionaron resultados. Esto pasa a veces, pero ayer más. Y en estas fechas decisivas es más doloroso porque quedan muy poquitos puntos en juego para rehacerse. Lo de ayer es para que los árbitros se bajen de la nube en que viven y admitan que muchos de ellos tienen ya la cabeza en las vacaciones, o en la escaleta de internacionales de la próxima temporada.




