Florentino: "No se os puede dejar solos"

Florentino: "No se os puede dejar solos"

No lo dijo así, vaya por delante. El entrecomillado es una licencia literaria, y he de aclarar que ni siquiera es mío. Me lo comentó alguien en el almuerzo, como traducción, que encontré feliz, del mensaje de Florentino en su comparecencia. Que, por cierto, fue magnífica: la fecha, el escenario, el mensaje, la prudencia con que manejó las expectativas de futuro, el respeto al Barça de hoy, las críticas, severas pero sin llegar al ensañamiento, contra la gestión anterior, la forma en que escamoteó sus errores en los tres últimos años, la forma en que extendió la esperanza para el futuro inmediato.

Fue un diez en marketing y en madridismo. "Me equivoqué", dijo, con bien traída humildad. Se equivocó al irse, sí, pero se equivocó sobre todo, y conviene que lo recuerde, en la cadena de decisiones y omisiones que le colocaron en la tesitura de aquella dimisión intempestiva y un pelín vergonzante. Ahora que está dispuesto a volver, y que casi todo el mundo desea que vuelva (yo, desde luego, deseo que vuelva) conviene que tenga en cuenta sobre todo cuáles fueron los errores que le marcaron la puerta de salida. Los méritos están ahí, no hay que repetirlos: un Madrid fabuloso, la volea de Zidane (hoy hace justo siete años), el prestigio universal, todo eso.

Aquello acabó mal, pero no es cuestión de volver sobre ello, ni sobre la docena larga de nombres propios que valen para caricaturizar aquel final tan malo. Pero sí conviene recordar que aquella fórmula empezó pareciendo muy buena pero acabó siendo muy mala, por falta de medidas correctoras o por mala aplicación. Que Florentino vuelva entre tanta aclamación y tanta adulación me preocupa en cierto modo. Deseo que vuelva, pero quisiera que se enfrentara a unas elecciones con algún tipo de oposición creíble. Porque me parece que tampoco a él se le puede dejar solo. No sea que vuelva a pasar lo mismo.