Pep quiere meterlos en la burbuja
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Ala espera de lo que suceda en El Madrigal la noche del sábado, al Barça sólo le queda un partido en esta temporada: la final de la Champions League en Roma, ante el Manchester. Aguardará Pep Guardiola a ver qué sucede entre Villareal y Real Madrid: si ganan los blancos, se activará el plan A, tratarán de vencer en el Ono Estadi y finiquitar la Liga el domingo; si pierden los de Juande, Guardiola se apresurará para coger la llave de la burbuja tan cómoda como hermética que tiene diseñada para poder recuperar a sus jugadores. Después de las celebraciones de ayer por la noche, el entrenador comenzará a pensar en el Manchester United, la última bestia de la temporada y posiblemente el único rival con cara y ojos que se cruzarán en el camino europeo de los azulgrana, con permiso del destructivo y decepcionante Chelsea de Guus Hiddink.
Que el Barça juega como los ángeles es una evidencia, que tiene un patrón de práctica increíble parece una evidencia, que se ha acostumbrado a machacar a los rivales, ya es una moda, pero no se equivoquen: todo tiene su precio. Y éste, en el vestuario de los azulgrana es el cansancio. El equipo está reventado, frito, agotado. El técnico está exprimiendo a los 14 jugadores con los que cuenta habitualmente, que juegan de memoria y hacen del fútbol una obra de arte. Pero eso tiene un riesgo, que al final no puedan ni con las botas. Por eso Guardiola apretará a todo el mundo y ya tiene diseñada la recuperación de todos en su burbuja milagrosa.




