El fútbol en abierto es un extravío

El fútbol en abierto es un extravío

Lo ha dicho el presidente de la Liga Profesional, José Luis Astiazarán (dame pan y llámame tonto) en Las Cortes: el fútbol en abierto es ruina para el fútbol. Lo ha dicho también Jaume Roures, factótum de Mediapro, en el Foro Nueva Economía: al fútbol en abierto le quedan cinco telediarios, las cinco jornadas que quedan por disputarse. La juerga de La Sexta, tanto más feliz cuanto que muchos de sus partidos ni los paga ni los va a pagar, tendrá su duro despertar al final esta Liga. Bendito sea el 'share' que hasta ese día hayan conseguido. No lo repetirán. Una tele no se hace rentable así.

El fútbol en abierto es un extravío. Si en España, contra lo que ocurre en las otras grandes ligas, hay la exigencia por ley de un partido de Liga en abierto, es porque en un mal viaje el PP encontró apoyo en el PNV para chinchar a PRISA, el gran grupo de comunicación de centro izquierda. (Para no despistarnos, les diré que AS pertenece al universo PRISA). Fue en 1997, fruto de una coyunda entre Cascos y un radiofonista en retirada. Aquella ley era tan absurda que el Madrid-Barça de esta semana no la va a respetar: se verá en 'pay per view'. Aquella ley caprichosa e inaplicable sólo ha servido para justificar absurdeces.

Tenemos un buen fútbol, nacido de un modelo de explotación televisiva que en su día fue racional, decente y equilibrado, pese incluso a aquella ley. Hace dos años eso se desbarató por incomprensiones, torpezas y egoísmos. Ahora está peor que nunca, que yo recuerde. Un hiperactivo insensato llamado Javier Tebas arbitra el conflicto, con la bendición de ese 'panza al trote' llamado Astiazarán. Nuestro fútbol no debería tener hoy otra preocupación que reconstruir una fórmula seria de explotación televisiva. Sin cascotazos, sin butanitos, sin peristas, sin jaimitadas. Sin que nadie se haga trampas en los solitarios.