Pepe: el precio de un extravío transitorio
Noticias relacionadas
Pepe tendrá que aceptar la sanción que le impongan que esperamos dura. La escena fue horrible, y más aún por lo insólito: un hombre está caído en el suelo, boca abajo, y otro le patea. Eso trasladado al deporte, al Bernabéu y sus setenta mil espectadores, a la televisión en directo, a toda la carga inmediata de información que pesa sobre el fútbol, adquiere una dimensión descomunal. Y luego hay un puñetazo a Albín y un insulto al cuatro árbitro, extensible, se entiende, a todo el gremio arbitral. El acta es explícita, pero no hacía ni falta. En paralelo a ella está el escándalo, la alarma social. Por qué hizo eso es un poco misterio. Un poquito de alma de reo siempre le he visto, pero no hasta ese grado. Me lo puedo explicar porque veníamos del penalti a Higuaín no pitado, porque piensa que el empujón no es para tanto (pero empujón hay) y que Casquero se tira, porque ve que la Liga se va en esa jugada, porque llevaba todo el partido, y muchos partidos, semana tras semana, al límite de la fatiga física y emocional, en una persecución tan bella como extenuante en pos del Barça.
El caso es que perdió la cabeza y armó la gorda. Y gracias a que Casillas consiguió sacarle de la escena antes de que la liara más. A su favor está el arrepentimiento espontáneo, con un 'mea culpa' sin reservas, y la falta de antecedentes. Pueden ser paliativos, pero la sanción será grande, seguro. Lo bastante para que no pueda volver a jugar en esta Liga, y quizá le quede parte para purgar en la próxima. La tendrá que aceptar, y la aceptará, supongo, sin reservas. Cuando uno se equivoca debe aceptarlo y asumir las consecuencias. Sea cual fuere la sanción, no será exagerada. Lo exagerado fue lo que hizo él. En el futuro tendrá que dedicarse a reparar ese mal recuerdo. Tiempo tiene para ello, porque es joven. Todo consiste en no reincidir.




