Del Alfonso Pérez al Nuevo Colombino
La Liga se juega en dos campos, y así va a seguir siendo, mientras el Madrid resista. Pero hoy se juega más en el primero. He recordado aquella frase de Robson, puro humor inglés: "Los primeros noventa minutos son los más importantes del partido". La he recordado porque del doble partido que se juega esta noche lo más importante son, efectivamente, los primeros noventa minutos, los del Barça, que son los de Getafe, donde se recuerda que falta un empujón para asegurar la permanencia. Se recuerda además la proeza de la Copa (4-0) y lo muy mal que le suelen salir las cosas al Barça ante el Getafe.
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Pero este Barça es terriblemente bueno. Cuentan del Peñarol de los sesenta (cuando Rocha, Gonçálvez, Spencer, Joya y el padre de Forlán, entre otros) que solía advertir a los rivales. "¿Tienen ustedes aquí balones? Porque el que trae el árbitro es para nosotros solos...". Eso mismo podría decir el Barça, que se lo apropia por medio de Xavi e Iniesta, esos dos mismos 'petitets' que arman a la Selección. Allí se asocian con Silva, Villa, Senna y Torres, aquí con Messi, Etoo, Alves y Henry. Pero son ellos dos los que lo mueven todo. Como Zidane, ellos flotan mientras los demás corren.
Y del fino estilista al duro fajador, el Madrid. No juegan así de bien, pero podrían lijar la vía del tren desde Madrid a las Navas del Marqués en una tarde si Juande se lo pidiera. Es un Madrid sin encanto, pero con mérito, el mérito de la constancia. Siempre habrá que agradecerle que, pase lo que pase, haya mantenido viva esta Liga, llamada a una defunción prematura. No tiene encanto, pero el Barça le teme y le agobia esta persecución con la que no contaba, ahora que baraja los compromisos graves de la Champions. "Si no levantamos nada, no habremos hecho nada", dice Guardiola. Y el Madrid aprieta...




