El Barça contra el Imperio Británico
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Ya hay semifinales de la Champions, y ahí tenemos a nuestro Barça, airoso y artístico, frente al Chelsea (su rival en semifinales), el Arsenal y el Manchester United. El Chelsea llega, además, después de una eliminatoria tremenda ante otro inglés, el Liverpool, resuelta por un global de 7-5 a favor de los de Londres. Una eliminatoria tremenda, que lo que nos deja en claro es que el Liverpool también tiene nivel para estar ahí, sólo que chocó con el Chelsea. El partido de vuelta, ese terrible empate a cuatro, quedará para el recuerdo de los aficionados de todo el mundo. Esa es una de las caras hermosas del fútbol. La otra, más hermosa aún, es la que representa al Barça, al que veo como favorito para el campeonato. El Barça juega bien, con dulzura, balón al pie, precisión, desmarque, regate justo, aceleración en la zona crítica, mediante Messi, Etoo o Henry.
Y hasta que eso llega, seguridad, tener el balón, saber que si juegas bien el tiempo trabaja a tu favor, que el gol va madurando, como la cosecha bien plantada, y que el gol en contra es una adversidad ilógica, improbable, vencible. El Barça juega al fútbol rematadamente bien, como España en la Eurocopa, y por eso es deseable que gane esta Champions. Y eso que los ingleses no son lo que eran hasta hace poco. También tienden a jugar bien. Ya no es el fútbol de allá va eso, de choque, patadón, salto, carga y a ver quién aguanta. Juegan cada vez mejor, buscan la exquisitez (sobre todo el Arsenal), y además mantienen un envidiable respeto por el 'fair play', a pesar de que cada vez hay menos ingleses en sus filas. Hacen un buen fútbol, bello, enérgico, sólido, práctico. Por eso merecen tener tres de los cuatro semifinalistas de la Champions. Pero ninguno de esos tres equipos es tan bueno como el Barça. Y espero que el desenlace de este campeonato lo demuestre así.




