Yo digo Quique Iglesias

Por qué no se puede perder hoy...

Actualizado a

Noticias relacionadas

Maldito fútbol no deja ni que un Numancia-Espanyol de Semana Santa sea considerado como un domingo de felicidad en el que 1.130 pericos viajen hasta Soria para comer en El Garrido, zamparse un partido de Primera para luego regresar a casa sin prisa, que el lunes es festivo también. Y no será así. Con todo lo malo recorrido, el Espanyol se enfrenta a un encuentro menor en cuanto a precedentes históricos pero que es considerado, con razón, una final en la que ni siquiera está permitido empatar. Los tres puntos son obligados por diferentes razones. Ahí van algunas de ellas. Porque esta afición merece seguir con vida. Porque la estafa a la que ha sido sometida durante tantos meses merece una recompensa de nueve jornadas. Porque hay trabajadores dentro del club que no tiene por qué sufrir por sus puestos de trabajo por culpa de una gestión defectuosa. Porque, por mucho que no haya dinero ni para acelerar las obras del campo, es inaceptable que una plantilla de esta categoría las esté pasando tan canutas con las inversiones que se han hecho y los sueldos que se pagan. Porque el Espanyol es uno de los grandes, carallo.

Los jugadores lo tienen en sus botas. En ellos recae el peso de la remontada porque, a fin de cuentas, son ellos los que no han sabido hacer mejor las cosas. Aunque, bien pensado, no estaría mal recordar que se perdieron seis jornadas tontamente por contratar a un entrenador que nunca se creyó su papel y que no supo transmitir lo que ahora, parece, hace Pochettino.

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta puedes leer este artículo. Es gratis
Gracias por leer

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados