Hoy fútbol y mañana, corbata

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Apocas horas para que la Cruz de Guía del Cristo del Amor se pose sobre los adoquines de El Salvador, los sevillanos Chaparro y Jiménez se disponen a afrontar la recta final de sus estaciones de penitencia. Miembros de dos equipos, casi dos sectas, donde eres dios o demonio, nada intermedio, Manolo y Paco han jugado a capillitas antes que a entrenadores, más pendientes de la corbata que de la pelota. Normal: Sevilla, ese paraíso de inciensos y azahares, de manzanilla y de metáforas es, por encima de todo, la ciudad del qué dirán.
Así, más pendientes del entorno mediático que de su propio trabajo profesional han pasado Mick Jagger y el corajudo ex defensa del Arahal estos meses que llevan al frente de sus equipos. Quizá por eso Chaparro mira a la grada en vez de hacer los cambios necesarios para que muchos partidos no se le vayan por el WC a su equipo. Tal vez por ello, también, Jiménez dice ya que la próxima temporada quiere un equipo "para ganar la Liga", antes de asegurar la Champions en los diez partidos (muchos) que aún quedan. Al borde del Domingo de Ramos, en la ciudad de las cofradías, uno y otro encaran un viacrucis sin imágenes de palo, con espinas de verdad. Y esto es fútbol, no representación.



