Yo digo Alfredo Relaño

Sólo a Maradona se le perdona esto

Alfredo Relaño
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¿Imaginan que nos hubiera ganado Turquía por seis a uno? ¿Imaginan lo que estaríamos viviendo? Pues aún peor tiene que ser lo de Argentina, porque caer así ante Bolivia es para aquel país particularmente humillante. Argentina no admite caer con nadie en Suramérica, ni siquiera con Brasil, que es con la única con que se compara. Cuánto menos con Bolivia, un rincón del subcontinente fronterizo con la zona más deprimida y olvidada de Argentina. Seis goles son además una enormidad. Por seis goles no se pierde casi nunca y cuando eso ocurre se entiende como una humillación colectiva. Tan es así que aún vive el recuerdo de una caída por 6-1 en 1958, en el Mundial de Suecia, el mismo que encumbró a Pelé. Al regreso, los Carrizo, Labruna, Rossi, Corbatta y demás, grandes ídolos todos, fueron recibidos a monedazos en Ezeiza.

Argentina no había vuelto a ningún Mundial desde 1934, porque se estimaba con derecho a organizar uno, y desde su aislamiento se sentía poseedora de un fútbol superior y miraba el de todos los demás un poco por encima del hombro. Aquello dolió, porque fue un choque con la realidad. Ahora es Bolivia la que les pone contra la pared. Bolivia. Sólo la presencia de Maradona al frente de este equipo amortigua algo los efectos de la catástrofe. Maradona goza aún de tanto agradecimiento en su país por tantísima alegría como les dio como jugador, que aún se le perdona todo. Ahora ha reaccionado además bien, inculpándose, manifestando eso de que "cada gol fue una puñalada en el corazón". Cualquier otro seleccionador puesto en su caso no hubiera podido regresar a Buenos Aires ni disfrazado. Él puede porque es él, pero la cornada la lleva. Desde ahora cuestionar decisiones suyas como la de Riquelme empezará a ser menos sacrílego.

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