España: cuando ganar es un hábito

España: cuando ganar es un hábito

No, no fue la España que más me gusta. ¿Porque falta Iniesta? Puede ser. Pero en algún partido de la Eurocopa Iniesta no estuvo, o no estuvo demasiado bien. Hay síntomas en este equipo que me sugieren un cambio que no me gusta, una tendencia a olvidar el catón sobre el que se construyó: el tiqui-taca, el tuya-mía, el contrario persiguiendo sombras, aburriéndose, desalentado, perdida la motivación. No me pareció exactamente aquel mismo equipo. Aunque sí, lo vi solvente. Fallón en el gol encajado, un error puntual, eso sí. Y en el resto del partido un buen equipo cuya sola presencia imponía respeto.

Respeto. Esa puede ser la palabra. Temíamos un ambiente ardoroso en el Ali Sami Yen de Galatasaray, pero no fue para tanto. El público de las gradas sabía que ahí abajo estaba la Selección Española, y esa misma impresión frenó la euforia. Ni perdiendo, ni empatando, ni mucho menos ganando (lo que sólo ocurrió al final) España sintió agobio. Ganar es un hábito, me dijo un día mi buen amigo Michael Robinson. Es la pura verdad: ganar es un hábito. Por eso ganó ayer España, sin Iniesta, sin la excelencia del tiqui-taca, sin Villa, con un Torres a media luz, en un país en el que nunca había marcado gol...

Bueno, pues ayer marcó dos, contra uno que había encajado previamente en jugada un pelín ridícula. Ahora ya me preocupa menos Bosnia. Sí, ayer ganó a Bélgica, pero esta victoria en Estambul nos pone a salvo de cualquier contingencia, o así lo espero. Esto dicho, hay que volver a jugar bien, y no como ayer. No quisiera entrar en disquisiciones mayores sobre lo que es jugar bien. Más o menos, todos lo sabemos. Ayer España jugó eficazmente y sacó el partido. Bueno: pues jugando bien se sacan los partidos adelante, mejor y antes, sin chiripas ni milagros. Ganamos, muy bien. Pero no olvidemos lo esencial.