Un equipo en el que todos están a gusto
Costó, pero España ganó otra vez. No me cansaré de repetirlo: en los últimos treinta partidos, veintisiete victorias, tres empates, cero derrotas. Ayer costó, sí, pero hasta en momento de atasco este equipo tiene cosas grandes. Un jugadón de Torres para enmarcar acabó en falta; y para esas ocasiones tenemos a Xavi, que las pone en el área chica como nadie. Tan es así, que fue gol aun con pifia de Sergio Ramos: gol de Piqué, uno de los nuevos que van asomando en este equipo en el que van apareciendo algunos relevos. Así que Piqué ya tiene un pasado con la Selección. Y eso que acaba de llegar.
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Este es un equipo en el que todo el mundo se siente a gusto, hasta en los días difíciles. Y el de ayer lo era, porque de los amasadores del tiqui-taca nos faltaron demasiados: Iniesta, Silva y Cesc. Casi dejaron solo a Xavi, porque Senna y Xabi Alonso se saben asociar con él, pero no son exactamente de esa misma piel. Además, Turquía salió con la disposición de siempre, atacando una y otra vez por el lado de Capdevila, y tirando con muy mala uva contra nuestra portería. Menos mal que por ahí también estamos perfectamente cubiertos: la primera intervención de Casillas fue providencial.
Fue difícil, sí, pero España fue de menos a más. Empezó sufriendo y acabó llegando casi en tromba, con Sergio desatado en una banda y Mata (¡qué buena aparición!) afinadísimo en la otra. Tantos méritos hizo España al final que el resultado se me queda corto, aunque vale para lo que vale: para escaparnos en la tabla, camino de Suráfrica. ¡Ah! Y Del Bosque volvió al banquillo del que le apearon hace ahora seis años. Él ha vuelto a ser el mismo tipo de entonces, bueno, feliz y competente. El Madrid es el que no ha vuelto a ser lo mismo desde aquel día. A ver si hoy acierta por fin con el rumbo.




