El tres a cero y el chorreo a la vuelta
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El Liverpool es una cosa muy seria. Tiene en su vitrina cinco Copas de Europa y tres de la UEFA, y además tiene en su haber una forma de estar en el fútbol. Un estilo noble, perfecta síntesis entre el viejo modelo inglés, de patada larga, impulso, cabezazo, remate... más el toque. En realidad, y la historia se lo reconocerá, el Liverpool fue el inventor del toque. Al menos, fue el primer gran club en el que el balón iba de uno a otro, enérgico, como una centella, tic-tac, esperando que la defensa contraria se abriera, se descolocara. Esperando que la jugada apareciera sola, sin forzarla. Esa era la teoría. Hoy juega el Liverpool en el Bernabéu, gran escenario. Es el Liverpool. Un respeto. No hace tantos años los aprendices de futbolistas aún lustraban las botas de los profesionales en el club de Bill Shankly, el tipo esencial que dijo aquello de que el fútbol no es cuestión de vida o muerte, sino algo más importante que eso.
No sé del todo lo que quiso decir con aquello, o quizá sí, pero le doy la razón. El caso es que cuando esta noche se crucen en el campo Gerrard y Raúl, o quienes sean, flotará sobre la atmósfera un sensación de algo superior, la impresión de que algo grande está en juego. Boluda (boludo, el chiste ya es inevitable) dijo que el Madrid ganará hoy tres a cero, y la vuelta uno a dos, con chorreo. Boluda, boludo. El fútbol ofusca a los que no son profesionales, a los pasajeros que por un tiempo ocupan (u okupan) los sillones presidenciales. Y a esos que no saben del todo dónde están de pie les ofusca más que nada la Champions, la que da y la que quita. Pero no hay que perderse. Hoy viene al Bernabéu el Liverpool, un club muy serio, muy hecho, dueño de una historia, una leyenda, un 'boot room', una sala de trofeos, un prestigio. Ni tres a cero ni chorreo: apretar y que gane el mejor.




