Boluda sigue sin hacer los deberes

Boluda sigue sin hacer los deberes

Segundo aviso: Vicente Boluda no está haciendo lo que debería, lo que dijo que haría, lo que sería propio en quien se presentó como presidente en funciones, llamado a gestionar de forma consensuada y discreta la transición hacia unas elecciones. Lo digo porque anteayer, en el acto convocado por Ética Madridista, amplio grupo organizado de socios-compromisarios que ha sido muy activo en las últimas asambleas, se pudo detectar cierta impaciencia. Ya empieza a haber quien se teme que Boluda pretenda perpetuarse, a favor de una eventual racha de buenos resultados, que de momento se están dando. Eduardo Fernández de Blas es el líder de este movimiento, que se opuso con dureza al mandato de Calderón, y que no ve con buenos ojos que un vicepresidente de aquella junta actúe en la práctica como un presidente con todas las de la ley.

Ni a él ni a Eugenio Martínez, líder de Plataforma Blanca, el otro movimiento constituido, les ha llamado para pactar ni consensuar nada. Ni fechas, ni nombres para la junta electoral, ni para la comisión de disciplina ni nada de nada. Boluda va y viene, ficha a Faubert, sugiere que Juande debería seguir, ocupa el palco y pone cara de presidente. Está en su derecho, pero no es lo mejor. Llegó ahí como llegó y sus primeras apelaciones a la concordia empiezan a quedar lejos. En los movimientos opositores había una primera intención de salvar la futura asamblea lo mejor posible, sin broncas, en bien de todos. Pero si Boluda sigue en su torre de marfil lo más fácil es que en el primer punto del orden del día, que debe ser su ratificación (no hay presidente hasta que no lo ratifique una asamblea) le echen para atrás y haya otra zaragata. Boluda no tiene tanta legitimidad como quiere aparentar. Necesita consenso, y no lo está trabajando. Y hace mal.