Raúl y el premio Príncipe de Asturias
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Este es un premio que un buen día, en un mal viaje colectivo del jurado, entonces pastoreado aún (y por algún tiempo después) por un convicto al que el gobierno de Felipe González salvó de la cárcel, concedió a Sito Pons. Desde entonces, todo es cuesta arriba. En la misma relación han aparecido tenistas distraidillas con Hacienda, fuera la nuestra o la de Alemania, y así nos fuimos encontrando con personajes de altura que no vinieron a recoger el premio porque vieron que la lista de ganadores no merecía su atención, y con otros a los que no se les dio porque se entendió que no vendrían. Ayer salió en el Foro Ferrándiz-AS la sugerencia de que se le otorgara a Raúl el Príncipe de Asturias. Del Bosque lo acogió con efusión.
Apuntó que, aunque el natural reservado de Raúl hace que sus actividades se conozcan poco, ha ayudado mucho a discapacitados y a colectivos desfavorecidos en general. Daba por sentado y conocido que es un ejemplo moral en su conducta como deportista en el escenario del juego. Esforzado, solidario, correcto con los contrarios y con los árbitros, entusiasta. Si entendemos el deporte como superación, y no veo posible entenderlo mejor de otra forma, ahí está Raúl. Tantos son sus méritos que es imposible asistir a un foro en el que se hable de la Selección y no salga Raúl. Para mí, Villa y Torres están por delante, y un Raúl suplente no es cosa que agrade a nadie. Además, Llorente da otras alternativas. Pero nadie puede, en Justicia, ignorar su esfuerzo perenne, sus diecisiete goles, su intensidad, la emoción que destila cada movimiento suyo en el campo, su impecable condición de deportista íntegro. Quizá no tenga ya un sitio en la Selección, pero sí ennoblecería la relación de ganadores del Premio Príncipe de Asturias. Me pareció una muy buena sugerencia.




