Butragueño pone el dedo en la llaga
Decía Butragueño ayer en AS que el Madrid tiene que revisar su modelo, y sus palabras han producido eco. No es la primera vez que lo escucho. El Madrid compite con clubes que tienen una estabilidad social de la que él carece. Lo mismo ocurre con el Barça, que también es un club de fútbol 'a la antigua', y de ahí que Laporta sugiriera elecciones cada siete años. Eso de que cada cuatro (o menos, porque en el Madrid vienen ocurriendo últimamente cada dos años y medio) todo el club salte por los aires y tras una campaña electoral más o menos sangrante todo se resetee y vuelva a empezar, no es bueno.
Noticias relacionadas
No se trata, claro de convertirlo en sociedad anónima. El Madrid es de los socios (como el Barça, el Athletic u Osasuna) y cambiarlo hacia el otro modelo sería difícilmente admitido. O directamente rechazado, sin más. Pero eso lleva que el club cambie de manos, de ejecutivos y de estrategia cada poco, hace que se pierda el depósito de conocimiento de los que había, provoca el riesgo de que caiga en manos de aventureros, de que directivos amateurs que están de paso condicionen su vida y contraten a nanines o bárcenas con resultados desastrosos. Lo que Butragueño plantea es razonable.
Existen fórmulas mixtas. La del Ajax, la del Bayern. Algo así se puede abordar. Y me gustaría que eso fuera cuestión de debate en estas elecciones, que se decida sobre ese modelo, no tanto sobre cuál va a ser el entrenador o el galáctico a contratar. En un club que en seis años desmanteló primero la estructura de Del Bosque, luego se aburrió de Valdano, probó con Sacchi y más tarde con Benito Floro y ahora se prepara para acuchillar a Mijatovic, el entrenador y el galáctico de turno acaban por ser una anécdota. De estas elecciones esperaría la solución a esa inestabilidad, más que quién trae o no trae a Kaká o a Cristiano.




