Robbendepencia y messidependencia
Robben tiene gripe y el Madrid tiembla. Hay 'robbendepencia', del mismo modo que hay 'messidependencia'. El fútbol lleva años de desarrollo táctico, hay toda una ciencia sobre cómo ocupar espacios, cerrar caminos, fabricar en laboratorio partidos idénticos, todos ellos destinados a acabar empate a cero. Pero tantos años de abnegado trabajo de tantos entrenadores aún no han conseguido evitar que los jugadores diferentes decidan los partidos. Los decide Robben y los decide Messi. Dos chupones que hacen cosas incontrolables. Desmontan defensas como un especialista abre cajas fuertes.
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El regate y la velocidad, eso les une. Y la banda cambiada, en la que se mueven como pez en el agua, empezando su maniobra atacando la pierna mala del primer defensa que se encuentran, zurdo como ellos. El fútbol es un juego colectivo, pero algunos jugadores son irreemplazables y su presencia llena de temor a los rivales, igual que su ausencia llena de temor a los partidarios. Ya vimos lo de Messi en Santander: su sola presencia echó al Racing para atrás, le quitó la fe. Luego justificó ese miedo con dos goles, el segundo de ellos conseguido tras desdeñar la posibilidad clara de caer y obtener un penalti.
Y ahora vemos lo del Madrid: Robben tiene gripe y nadie se imagina cómo va a poder llegar el Madrid hasta la portería de Toño sin él. Largas bajas de Messi por dolencias musculares que parece haber superado felizmente frenaron al Barça los dos años pasados. Largas lesiones musculares, que ese presunto genio mitad chino, mitad holandés, llamado La-Ling asegura haber curado, han frenado el desarrollo de Robben hasta ahora. No sé si será verdad, espero que sí. Pero de lo que nadie está libre es de una gripe inoportuna. La gripe también se burla de la pizarra de los entrenadores.




