Raúl en los talones de Di Stéfano
Ya saben: Raúl está a un sólo gol de empatar los 307 que marcó Di Stéfano en el Real Madrid. Es cierto que el dato se puede relativizar: Di Stéfano llegó al Madrid con veintiséis años (ya traía goles en la mochila, con Huracán, River y Millonarios) y Raúl con diecisiete. También es verdad que Di Stéfano se mantuvo hasta los 37 largos, y que no sabemos los que le quedan a Raúl. Y conviene considerar también que en estos tiempos se juegan muchos más partidos, porque la Liga no es de dieciséis, como entonces, sino de veinte, y la Champions es mucho más larga que la antigua Copa de Europa.
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Unas cosas con otras, lo que sí sale es que el promedio de Di Stéfano fue mucho mayor: 0,77 goles por partido, frente a 0,44 de Raúl. Y también era mucho mayor su presencia en el juego. Con ser impresionante el despliegue de Raúl, casi se puede decir que palidece frente al de Di Stéfano, que defendía, peleaba, armaba y llegaba. Jugaba, realmente, en las tres líneas, porque tenía fondo y sacrificio para eso, y una velocidad que le valió el apodo de La Saeta. Y además marcaba una barbaridad de goles. Por ejemplo, hizo al menos uno en cada una de las cinco finales de Copa deEuropa que ganó.
Ahora que Raúl le pisa los talones es bueno recordar esto, pero también es bueno aplaudir al hombre ejemplar que asalta el número mágico de 307, impar y primo, porque sus méritos son fascinantes. No tiene la velocidad ni el fondo de Di Stéfano. No tiene la facilidad de los grandes con el balón. Pero tiene inteligencia y constancia. Y ha sabido seguir haciendo la guerra después de haberla ganado. Con tantos éxitos, tantos goles, tantos records y tantos millones, sigue poniendo en cada partido ese ardor de novillero que le define desde sus inicios. Por eso su próximo gol le igualará a Di Stéfano.




