Un equipo sin tino ni concierto
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Más de lo mismo en el Atlético. No juegan a nada y los de arriba siguen con la pólvora mojada. Hasta tiene que ser Heitinga el que salve los muebles, junto con Leo Franco. Es cierto que salieron enchufados en los primeros minutos y en especial el Kun falló ocasiones de las que no suele perdonar. Pero, este conjunto colchonero, tiene la mandíbula de cristal y al primer golpe serio Apoño les dejaba al borde del abandono. Enumerar los errores sería incidir en la misma historia de todos los domingos. Aguirre sigue provocando parejas en el centro del campo y nadie tiene los galones para poner algo de seriedad. Un empate que no sabe a nada y la esperanza de que los de arriba siguen dando facilidades para seguir soñando con la Champions.
Ahora les espera el domingo un Calderón de uñas ante un Valladolid que fuera de casa ofrece un poderío innegable. La depresión y la ansiedad es evidente. Forlán sigue haciendo la guerra por su cuenta y cualquier parecido con el delantero incisivo de noviembre y diciembre es mera coincidencia. Los laterales son dos puestos que no aportan nada y dan mil facilidades a los extremos rivales y nadie tira de un bloque que está a punto de la descomposición. Necesitan una victoria como el comer y lo peor es que enero todavía no ha pasado. Es increíble como los atléticos están tirando por la borda el crédito que parecía que habían conseguido antes del descanso de las Navidades. Una segunda vuelta que estará pendiente de que Agüero vuelva por sus fueros.




