Yo digo Manuel Esteban

Sueña con ganar más de un título

Manolete
Redacción de AS
Actualizado a

Noticias relacionadas

Javier Aguirre, en las distancias cortas, es un encantador de serpientes que te enamora con su discurso. Se calla muchas cosas, ya que el Atlético está por encima de las personas, y está convencido de que van a superar el bache actual. Se le iluminan los ojos cuando habla del Kun Agüero y de los recuerdos que tiene de Fernando Torres. Asume las críticas, aunque le disgusta que le tachen de medroso, y está convencido de que, tarde o temprano, el Vicente Calderón se le volverá a entregar cuando lleguen los buenos resultados. Su relación con los jefes es fluida y es fiel a los códigos del vestuario, en el sentido de que nunca desvelará una confidencia de sus jugadores. Asume sin dudar el papel de chico malo de la película, si es por el bien de la entidad para la que trabaja.

No arroja la toalla para el futuro y sabe que si llega a la Champions tiene la posibilidad de seguir dirigiendo a los colchoneros. Su director deportivo, García Pitarch, le mantiene perfectamente informado de todos los pasos que se dan para reforzar al equipo de cara a la próxima temporada. Se conoce a la perfección todos los detalles del Oporto y, más allá de esta eliminatoria, no quiere oír hablar aún de la machada de llegar a la final de esta competición en Roma. Sabe que tiene problemas defensivos y entiende que la única manera de solucionarlos es trabajar más en los entrenamientos. No es extraño que Gil Marín sea su máximo valedor y que siga apostando por la paciencia, aunque quizás no se olvide de que Riquelme siga siendo su gran penitencia.

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta puedes leer este artículo. Es gratis
Gracias por leer

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados