El villarato estigmatiza a Pérez Burrull

El villarato estigmatiza a Pérez Burrull

Pérez Burrull estaba destinado para el Espanyol-Barça, pero se lo han quitado. Se equivocó gravemente en el Bernabéu, y, peor aún, se equivocó a favor del Madrid. Lo de peor aún lo pongo yo, pero está fundamentado. No hace tanto pasó algo parecido (más) en el Bernabéu, sólo que al revés. Fue en el Madrid-Sevilla, con González Vázquez como árbitro. Gol de Kanouté en fuera de juego y dos penaltis birlados al Madrid. Como consecuencia de la protesta por el segundo penalti no pitado (con 2-2), Robben vio una segunda tarjeta que fue expulsión. Total, el Sevilla ganó 2-3 y Robben no jugó en el Camp Nou.

Nada que oponer. Los árbitros se pueden equivocar. Sólo que según contra quién se equivoquen hay unas consecuencias u otras. González Vázquez ha seguido pitando tan campante tras aquello, sin el menor menoscabo. A Pérez Burrull ahora le apartan del derbi copero barcelonés. ¿Les extraña? AS les ha venido contando estas cosas. Rodríguez Santiago le dio a Messi un gol con la mano que por menos de nada pudo valer una Liga y le concedieron la final de Copa al día y medio de aquel desavío. Por la misma época, Tristán y Daudén fueron perseguidos por sospecha o certeza de errores pro Madrid.

Los árbitros se equivocan. Y se supone que deberían pagar por ello alguna consecuencia, leve o grave, directa o dilatada. Pero lo que no cabe es ser tan explícito al permitir que equivocarse de una forma sea penalizado y lo contrario no. Medina Cantalejo le dio al Barça un penalti imaginario frente al Espanyol, fuera de hora (dos puntos) y arbitró el clásico no mucho después. Los árbitros se equivocan, sí. Siempre ha pasado. La cuestión es que según cómo te equivoques, la vida te va a ir mejor o te va a ir peor. Eso es lo que yo vengo llamando desde hace tiempo el villarato. Y lo encuentro pestilente.