Bailan claqué a la pata coja
Noticias relacionadas
Nadie imaginaría un bailarín de claqué que pusiera talento y ritmo a sus pasos si cojeara de una pierna. Eso es el Barcelona de Pep Guardiola, un equipo que hace de la necesidad, virtud. Se le adivinaba ya en verano, cuando el secretario Begiristain se gastó 90 millones de euros en refuerzos y no encontró un recambio para Ronaldinho, que tendría carencias en la banda izquierda; y con ellas continúa. Pero va líder en la Liga, destacadísimo, está en los octavos de la Champions League y, con permiso del Atlético, con un pie y medio en los cuartos de la Copa. Apoyado más y mejor en la pierna derecha, en esa banda donde ya brillaba Leo Messi y ahora se adorna con la vitalidad de Daniel Alves, se deshace de los rivales con una superioridad insultante.
Lo sabe bien el Atlético del atribulado Aguirre, ¡pinche güey!, que ya suma nueve goles en contra como resultado de dos enfrentamientos en lo que va de temporada. Al Barça le basta con darle la pelota a Messi, con que éste aguante un poco hasta que lo doble Alves, y se puede permitir que por la izquierda se demore la reivindicación de Henry o reaparezca un Iniesta cuya baja por lesión ni siquiera inmutó al juego colectivo. Baila el Barça y lo hace con el estilo de su entrenador, un tipo que sería normal en la calle pero que resulta generosamente anormal en el mundo del fútbol, tan acostumbrado a dobles mensajes, a lenguaje banal, a aspavientos y puestas en escena desaforados. Guardiola pone la música y baila su equipo, a la pata coja, para deleite general.



