Un campeón merece más respeto
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Por supuesto que cada uno puede tomarse la vida como mejor le parezca. Unos deciden hacerlo desde la coherencia y el análisis, mientras que otros son felices con lo trivial o intrascendente. Respeto, faltaría más, a cualquiera de ellos, pero desde la misma libertad no puedo dejar de confesar que me aburren e irritan cada día más los comentarios gratuitos y las bromas fáciles sobre el destino de Carlos Sainz. Surgen cada vez que el madrileño salta a la palestra, como estos días con su participación en el Dakar. Nunca faltan los que, lejos de felicitarse por sus resultados, recurren al tópico ridículo de las desgracias del tricampeón.
Me sucede esto, lo del enfado digo, por dos razones fundamentales. La primera y de más peso, que tal argumento es una absoluta patraña, porque Sainz es un hombre de enorme fortuna en lo personal y lo profesional. Ahí están su biografía y su palmarés para avalarlo. Pero, además, un deportistas de su calidad, de su dedicación y éxitos, merece mucho más respeto del que demuestran aquéllos que hoy, diez años después, siguen siendo sólo capaces de quedarse con lo del "trata de arrancarlo". Los que tiene un problema, creo yo, son ellos...




