Manzano, Jiménez e Iturralde

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En Mallorca existe una gran preocupación con el futuro del equipo. A la inestabilidad institucional por la venta-no venta del máximo paquete accionarial de Vicente Grande, se une que el equipo está dando unos tumbos deportivos que alarman a la afición y cuestionan el buen trabajo del entrenador Gregorio Manzano. La prensa balear se queja de que el equipo juega mal; que en las últimas cinco jornadas se ha desplomado hasta la zona de descenso y hay quien dice que es carne de Segunda. A bote pronto, es una pesada losa para cualquier técnico que se precie, perder a futbolistas del peso de Güiza, Ibagaza, Jonás y compañía. Y Aduriz no ha sido el revulsivo goleador que se esperaba de un futbolista que ha costado seis millones de euros.
Este es el Mallorca que hoy recibirá a un Sevilla deprimido por su espeluznante fracaso en la Copa de la UEFA que le hizo grande. Pero al equipo de Jiménez ya no le valen las excusas. Tiene que levantar la cabeza y recordar que el inicio de su época más gloriosa de todos los tiempos vino precedido de otro sonoro fracaso: la eliminación de la Copa del Rey contra el Cádiz. Y este equipo, no lo olviden, sigue muy vivo, tanto en la Liga como en el Torneo del KO, pero, para algunos, no es suficiente. Mallorca y Sevilla, en suma, reviven un duelo recordado porque el funesto Iturralde González, con dos penaltis birlados a los nervionenses, le privó de poder ganar una Liga que, sin duda, hubiera merecido. Ahí tiene el Sevilla su revancha. Y el Mallorca, su pequeño drama.



