Se acabó la dolce vita en Valdebebas

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El Madrid no es ajeno a la crisis económica que azota al planeta entero y por eso conviene asumir que esperan tiempos de austeridad, economía de guerra y recorte de fastos y saraos. Los Galácticos cayeron en decadencia cuando los anuncios publicitarios y el glamour les alejaron del fútbol. Había jugadores que se entrenaban en Valdebebas y a las dos de la tarde cogían un avión privado en Torrejón para pasar la noche en Londres y regresar a las siete de la mañana para llegar a tiempo al Milanello blanco. Después de esa era fascinante en el arranque y deprimente en la recta final, llegó otro futbolista que se permitió el lujo de entrenar en Madrid y vivir en Sevilla. El AVE da para mucho. Eso se desterró en los dos últimos 18 meses, pero la conquista de la segunda Liga consecutiva relajó a algunos, empezando por Schuster y sus ayudantes. Tomar el sol en Valdebebas haciendo ronditos es tentador...
La vida me ha enseñado que cuando levantas el pie del acelerador te relajas y, a su vez, contagias a los que te acompañan. Es una espiral que termina en la desidia y la indolencia. Por eso, Juande Ramos ha elegido el único camino adecuado para lograr que su proyecto llegue a buen puerto. Dos sesiones diarias, horario laboral en Valdebebas City (seis o siete horas), concentración, aplicación y esfuerzo para recuperar el tono físico perdido. Este Madrid va a ponerse las pilas y en enero se verán los resultados. Después de los turrones y la sidra vendrán las abdominales. Las fiestas son para el verano...



