El Barça tiene una línea, el Madrid no
Es curioso: no hace ni seis meses el Barça estaba abrumado, con moción de censura al presidente y un magnífico grupo de 'fantásticos' degradado por la molicie y la fatuidad. En tan poco tiempo, ha alcanzado un raro grado de perfección. Juega de maravilla, su cantera le hace más querido e identificable, tiene un gran líder en el banquillo, Guardiola, y perlas como Messi, Xavi, Etoo e Iniesta, quizá los cuatro mejores jugadores del campeonato. Lo llamativo no es que el Barça esté así. Lo llamativo es la velocidad de su reconstrucción. Y eso tiene un porqué: el Barça tiene un modelo, tiene un estilo.
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Eso se lo deberá siempre a Cruyff por lo que dejó tras su periodo como entrenador. Dejó un modelo de juego al que el Barça vuelve y vuelve, y que sigue ahí. Con variantes, sí, pero hay un estilo en el Barça que todo el mundo respeta y desea, hay una cultura en la casa que permite cosas como ésta: que Guardiola sea aceptado inmediatamente por la identificación con eso, y que él mismo resuelva con sencillez el desafío porque se sabe la materia. Hoy, que recibe al Madrid con todos los pronósticos a favor, es buen día para meditar sobre qué distintos son ambos clubes en ese aspecto.
Porque el Madrid no tiene eso, y de ahí que se refunde una y otra vez. Los dos últimos entrenadores que ganaron la Liga antes de Schuster (Del Bosque y Capello) fueron ejecutados sumariamente. Schuster ha durado poco más que ellos. En tiempos modernos hemos visto valdanismo y capellismo, o hemos asistido al tránsito veloz de los galácticos del cosmopolita Queiroz al agromadrid de López Caro, pasando por el cuadrado mágico de Luxemburgo. Falto de paradigma, el Madrid sufre hasta cuando gana. Más que conspiraciones y bravatas, lo que necesita es una idea, un guión. Eso que dejó Cruyff.




