La Selección está dentro del Edén

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

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Hubo una vez un actor muy bueno, muy guapo y muy carismático: James Dean, el genio del Actor' s Studio y del Método Strasberg. Jimmy desataba envidia en Marlon Brando y Paul Newman. "Si Jimmy iba a un party, la gente sólo quería estar donde estaba él", recuerda Dennis Hopper. Antes de matarse en 1955, con un Porsche Spyder, James Dean rodó una tremenda película con Elia Kazan: Al Este del Edén, basada en el relato de John Steinbeck. En realidad, Jimmy era el Edén.

Hubo una vez en este país, España, una Selección de baloncesto tan buena, tan buena, que ganó el Campeonato Mundial en Extremo Oriente. Y a Extremo Oriente volvió poco después, como Marco Polo, para bañarse en plata olímpica y casi arrebatar el oro a ésos que se consideran los amos del Edén de la NBA. Lo hicieron y lo hacen por principios: son hermanos, son amigos, gente creíble que se lo pasa bien. Y son buenísimos, caramba. Estos días, cinco hombres de esa Selección, viven, juegan y ganan en el Edén. Dos más fueron y volvieron. El Edén ya espera a la nueva joya: Ricky Rubio. Ellos hubieran merecido el Corazón Púrpura. Ellos son el Edén, nuestro Edén.

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