La madurez como mejor cualidad
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Resultaría presuntuoso por mi parte asegurar que Jaime Alguersuari se convertirá en piloto de Fórmula 1. Pero lo que sí que me atrevo a afirmar, sin miedo a equivocarme, es que tiene todos los mimbres para conseguirlo. Este chaval representa fielmente a la nueva generación del automovilismo, cada día más exigente y profesionalizado. Con 18 años ha participado en 106 carreras de monoplazas, ganado 17, subido al podio en 35 ocasiones y estado 17 veces en el primer puesto de una parrilla. Méritos deportivos valiosísimos... pero aderezados por otras cualidades no menos preciosas. Y de todas ellas, ayer durante su visita a AS me entusiasmó una sobre las demás: su madurez.
Me fascinó el partido que Jaime ha sabido sacar a sus 18 años de vida. Habla de las carreras, del negocio de la F-1, de sus rivales y de sus objetivos con una seguridad y coherencia que ya quisieran para sí muchos pilotos consagrados que le doblan en edad. Y soy de los que creen que eso es tan importante, o incluso más, que ser rápido en la pista. Si echo la vista atrás y me veo a mí mismo con esos años, la verdad es que me recuerdo como un niño comparado con un hombre. Jaime está en el camino, no lo duden. Pero afronta una aventura larga y difícil, cuyo desenlace nadie puede garantizar.




