La cura de humildad funcionó

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Puede parecer algo exagerado referirse a las palabras de una santa para apoyar una reflexión sobre un jugador de fútbol. Incluso si este es miembro de la plantilla del blanco Real Madrid. Sin embargo, cuando miro con atención los recientes pasos de la vida profesional de Rubén de la Red, me viene a la cabeza una frase terrible y bonita a la vez de Santa Teresa de Ávila: "La humildad es la verdad". Los merecidos y recientes éxitos del mediocentro madridista y las espléndidas expectativas que se abren ante él permiten constatar que De la Red ha sabido superar una fase personal cuyas características comparten un gran número de jóvenes jugadores. No es faltarle al respeto recordar que, hace un par de años, el canterano no estuvo 'en la verdad' a la hora de valorar sus propios defectos y cualidades. Y ese error de adolescente no le ayudó en la relación con los demás jugadores, ni en su crecimiento personal.
Podemos afirmar, ahora que todo parece superado, que le vino muy bien esa temporada en el Getafe. Fue como una cura de humildad para un chaval que soñaba lógicamente con el Santiago Bernabéu y no tanto con el Coliséum Alfonso Pérez. Incluso esa famosa expulsión contra el Bayern de Múnich en la Copa de la UEFA le pudo ayudar de cara a los grandes retos que tendrá que afrontar en los próximos días. Todas las grandes estrellas del deporte lo afirman: es desde la humildad como se construyen los triunfos. Y De la Red lo está consiguiendo.



